martes, 6 de diciembre de 2016
La vida da muchas vueltas
¿Qué es lo que quiero? Acabar mi carrera, ejercer como psicóloga, escribir otro libro... Todo son metas a medio-largo plazo. Estos días he descansado mucho pero ahora, mientras vuelvo a casa voy pensando en cómo ha cambiado todo en un año. Tenía mi zona de confort, no quería salir de ahí y ahora es en esa zona donde no estoy cómoda. Tal vez sea porque veo a todo el mundo tomando decisiones que los alejan del hogar, o porque aprendí que los amigos a veces no son para siempre y que nada es eterno o al menos no puede durar si no lo cuidas. Me he dado cuenta que sólo me olvido del mundo cuando estoy contigo, en esos momentos me encuentro a mí misma de nuevo, no doy tantas vueltas a las cosas. Por fin he aceptado que todo lo que me ataba ya no está. Y que esa libertad me da miedo. Sí, tengo miedo al dolor pero también a la felicidad pero por ti... Por ti enfrentaría mil demonios. Porque cuando tú no estás me falta algo, me faltas tú y quiero que mi hogar sea un para siempre contigo, aunque primero tenga que librarme de tanto miedo... Tú me haces ser valiente.
viernes, 2 de diciembre de 2016
Dumping
Hola a todos, me llamo Andrea pero en el blog me conocéis como Andy o como Darky. Normalmente escribo sobre los trastornos de alimentación pero he recibido varios correos sobre mucha gente que ha pasado, al igual que yo, por una reducción de estómago y las consecuencias que pueden quedar. No es una operación sencilla, aunque la mía dijeron que lo sería ya que no me operaba por obesidad, sino por problemas de médula e iban a usar una nueva técnica que no implicaba al intestino. ¿Parece fácil, eh? Cortar tres partes de estómago dejando una del tamaño de un envase de yogur. Mi operación trajo dos consecuencias: la primera es que fue demasiado efectiva, lo que hizo que, si ya había dudas sobre si operarme o no, tras adelgazar 20kg más de lo esperado, los médicos comenzaron a culparse unos a otros. Y yo, conocedora de la bulimia, conocí de primera mano la anorexia. De bulímica a obesa, y de obesa a anoréxica.
La segunda consecuencia es que me seccionaron un nervio, lo que hizo que una recuperación de 3 meses se convirtiese en una recuperación de un año. Incapaz de comer nada sin que mi estómago lo expulsara, ingresé tres veces con desnutrición y deshidratación. Veía la comida y me llenaba solo de observarla. Lloraba, recordando lo que era comer un trozo de pan cuando yo solo podía tomar batidos nutricionales. Mientras lloraba de impotencia, cada vez adelgazaba más y mi deseo era seguir. Cuando comencé a comer, mi garganta empezó a hacer unos ruidos, similares a gruñidos que provocaban en mí vergüenza y un estímulo más para no comer. A día de hoy, lo más probable es que esos "gruñidos" sean permanentes. En el bus, en clase... Cada vez que como o bebo, aunque haya pasado una hora, aparecen. Y si no aparecen, vomito, porque se acumula aire en mi estómago y no hay sitio para más. Pero hay algo más: me duelen, esos ruidos y el hipo que muchas veces me entra, me duelen. Comer implica dolor aunque ya nadie lo nota. Sonríes y ya está. Muchas cosas me siguen sentando mal, otras, gracias a probarlas repetidas veces, las tolero. Terminaría aquí, pero me siento impelida a hablar de una tercera consecuencia, una que me avergüenza y que después de esto no volveré a nombrar. Gracias a vuestros correos, sé que no soy la única...
El síndrome de Dumping.
El vaciado gástrico rápido, o el síndrome de Dumping temprano, sucede cuando el extremo inferior del intestino delgado (yeyuno) se llena demasiado rápido de alimento.
Esa es la definición técnica. Informalmente, diríamos que al comer, en casos como el mío, por ejemplo, el intestino se atasca y de repente se vacía, haciendo que tengas que correr al baño, con diarreas de por vida (suena bien eh). ¿Qué pasa si no vas? Yo suelo aguantarme si no estoy en casa y trae dolores, vómitos (en mi caso con sangre, por una herida que la bulimia me dejó)... Y miedo a estar fuera de casa en las comidas. Apenas he hablado de esto con nadie, pero por los correos recibidos creo que era necesario... El Dumping es solo una parte de mí misma más, pero aún tengo que aprender a convivir con ella y sigo en fase de negación.
La segunda consecuencia es que me seccionaron un nervio, lo que hizo que una recuperación de 3 meses se convirtiese en una recuperación de un año. Incapaz de comer nada sin que mi estómago lo expulsara, ingresé tres veces con desnutrición y deshidratación. Veía la comida y me llenaba solo de observarla. Lloraba, recordando lo que era comer un trozo de pan cuando yo solo podía tomar batidos nutricionales. Mientras lloraba de impotencia, cada vez adelgazaba más y mi deseo era seguir. Cuando comencé a comer, mi garganta empezó a hacer unos ruidos, similares a gruñidos que provocaban en mí vergüenza y un estímulo más para no comer. A día de hoy, lo más probable es que esos "gruñidos" sean permanentes. En el bus, en clase... Cada vez que como o bebo, aunque haya pasado una hora, aparecen. Y si no aparecen, vomito, porque se acumula aire en mi estómago y no hay sitio para más. Pero hay algo más: me duelen, esos ruidos y el hipo que muchas veces me entra, me duelen. Comer implica dolor aunque ya nadie lo nota. Sonríes y ya está. Muchas cosas me siguen sentando mal, otras, gracias a probarlas repetidas veces, las tolero. Terminaría aquí, pero me siento impelida a hablar de una tercera consecuencia, una que me avergüenza y que después de esto no volveré a nombrar. Gracias a vuestros correos, sé que no soy la única...
El síndrome de Dumping.
El vaciado gástrico rápido, o el síndrome de Dumping temprano, sucede cuando el extremo inferior del intestino delgado (yeyuno) se llena demasiado rápido de alimento.
Esa es la definición técnica. Informalmente, diríamos que al comer, en casos como el mío, por ejemplo, el intestino se atasca y de repente se vacía, haciendo que tengas que correr al baño, con diarreas de por vida (suena bien eh). ¿Qué pasa si no vas? Yo suelo aguantarme si no estoy en casa y trae dolores, vómitos (en mi caso con sangre, por una herida que la bulimia me dejó)... Y miedo a estar fuera de casa en las comidas. Apenas he hablado de esto con nadie, pero por los correos recibidos creo que era necesario... El Dumping es solo una parte de mí misma más, pero aún tengo que aprender a convivir con ella y sigo en fase de negación.
Gracias por vuestro tiempo y feliz puente.
jueves, 1 de diciembre de 2016
Luchando y parando
No sé cuántas vueltas he dado en la cama pero de repente eran las 5:30 de la mañana y ya no sabía qué hacer. Pensaba en nada y en todo a la vez. ¿Y si hago meditación? Pero estaba demasiado agitada para eso, así que me he vestido y me he ido a andar. La música me impedía escuchar lo que había a mi alrededor pero no acallaba mi mente, a la que acudían fragmentos de pensamientos. Sin decidirlo he ido a mi lugar; hacía tiempo desde la última vez pero seguía igual de pacífico. Me he sentado y he imaginado lo que me dirías de estar aquí, probablemente enfadada me preguntarías qué narices estoy haciendo con mi vida, por qué no me enfrento a todo como siempre. Sinceramente, tengo miedo. Últimamente tengo miedo a muchas cosas. De nuevo estaba llorando y esta vez no me he contenido, tú eras de las pocas que me veían llorar y no me importaba. Estoy asustada, estrella, pero me he dado cuenta de que quiero luchar, que el descanso terminó y que parece mentira que queriendo dedicarme a escuchar a la gente esta vez no les haya prestado atención cuando me decían que tenía que parar. Ni siquiera escuché a mi cuerpo, aunque admito que todavía no soy capaz de quererlo, tampoco lo odio ya. Poco a poco, paso a paso. Empezaré por parar el ritmo, por dejarme querer, como tú decías, por apoyarme más y sostener menos.
Sé que no es fácil, nada que merezca la pena lo es pero hace un año hice un gran esfuerzo por salir adelante que no puedo echar a perder ahora. Tal vez haya llegado la hora de llorar en compañía todo lo que no lloré. Y, después, seguir adelante, sonriendo sin tanto esfuerzo.
Y a ti... A ti te veré en las estrellas mientras te cuento que sigo luchando, pero por mí, como tú querías y a mí me costó aprender.
Sé que no es fácil, nada que merezca la pena lo es pero hace un año hice un gran esfuerzo por salir adelante que no puedo echar a perder ahora. Tal vez haya llegado la hora de llorar en compañía todo lo que no lloré. Y, después, seguir adelante, sonriendo sin tanto esfuerzo.
Y a ti... A ti te veré en las estrellas mientras te cuento que sigo luchando, pero por mí, como tú querías y a mí me costó aprender.
El tiempo pasa.
Recuerdo que hace unos meses os hablé de la película "Come, reza, ama" y de lo que significó para mí. Recuerdo lo dispuesta que estaba a irme al fin del mundo con tal de salir de aquí. Desde entonces he comido y he rezado numerosas veces, todos los días, la verdad. También me he vuelto a encontrar a mi misma y vi que no me había ido muy lejos. Encontré las fuerzas de nuevo para luchar gracias a la ayuda que recibí y que recibo. Hoy, sigo queriendo ir al fin del mundo, pero ya no en solitario. Hoy, puedo decir que como, rezo y...amo. Porque te amo a ti más allá de lo que las palabras alcanzan a describir; y sí, me supone un miedo horrible, tengo miedo a muchas cosas, pero estoy segura de mí, segura de ti, segura de nosotros.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
No suelo colaborar con el blog pero me he dado cuenta de que me sirve de desahogo y además puede que así lo leas y hagas caso. Te conozco desde hace mucho tiempo, años de pasar cosas juntos y muchas de ellas bastante cabronas. Por eso ahora me pregunto qué coño estás haciendo, si sabiendo lo que es bueno y lo que no haces lo peor. No puedo culparte porque cuando se trata de cagarla soy al que mejor se le da. Estoy en contra de la violencia pero realmente hoy, cuando te fui a ver, me dieron ganas de sacudirte por los hombros. ¿Qué tal tu brazo? Insensible me has dicho. Pero ahí seguías, cocinando. Hasta que te ha saltado aceite y he oído a tu tío diciendo que las mujeres son flojas. Era de broma pero he visto tu mirada de odio y a mí me ha hervido la sangre. Después, te he visto arrodillada ayudando a tu madre a ponerse la rodillera y he querido gritar qué cojones hacías ahí con los problemas de espalda, sobre todo cuando al levantar vi tu cara de dolor. Pero lo mejor ha sido escucharte con tu madre discutir porque no le apetecía comer y a ti, tan agobiada. De nuevo respiras hondo y sigues, adelante como siempre y yo me pregunto cuánto tardarás en llegar al límite, porque pienso estar ahí, dije siempre y siempre será, aunque tenga ganas de gritarte, aunque sienta que estás haciéndote daño, yo te diré las cosas y luego te abrazaré. Porque cuando te necesité estuviste y ahora me toca a mí...
Y porque me debes unas natillas del mercadona, pequeña estrella.
Y porque me debes unas natillas del mercadona, pequeña estrella.
martes, 29 de noviembre de 2016
Como darle un toque de humor a las cosas by Martita_
¡Buenos días a todos en este martes casi invernal! Estaba yo tan feliz cuando de repente le he visto la cara a nuestra querida Andy y ya estaba todo dicho: se iba a desmayar. Pálida, sudorosa... Yo estaba demasiado lejos pero su querido loquero ha hecho las veces de supermán y la ha cogido a tiempo. Y ale, a convulsionar. Y yo a llamar a la ambulancia:
- A mi amiga le ha dado un ataque epiléptico...
- Dígame edad, grupo sanguíneo, si existen los unicornios... (ironía modo on)
- ¡Está convulsionando! Es epiléptica reconocida, vengan.
- Pero dígame...
Y aquí es cuando ha intervenido el maravilloso psicólogo:
- Hola, mi número de colegiado es blablabla tenemos una emergencia.
Y ya está, venían, simplemente porque la palabra médica es sagrada, ¡jódete!
Llegamos y la meten corriendo a un box de esos, sin decirnos nada. De repnte, salen y aprovecho para entrar. Ojos cerrados, pero respira normal. Unas manchas rojas empiezan a aparecer por su cara y la noto arder sin previo aviso pero antes de poder decir nada...
- ¿Es alérgica a algo?
- Al primperam -el loquero está en todo-
Y entran corriendo a quitarle, obviamente, el primperam, porque claro es mejor pedir perdón que permiso. ¡Casi me la matan! Después de estabilizar la reacción alérgica convulsiona de nuevo y, por fin, le dan un antiepiléptico (venga, que si tardáis más se le pasa solo). Tras cabrearme por todo esto, por fin me dejan estar con ella. Creo que nos miran mal por ir con un psicólogo, que no sé qué tiene que ver pero no veas cómo me aburro. Por suerte, Andy no tiene nada mal, sólo un cuadro agravado de estrés... ¿Tratamiento? Vacaciones (claro, doctor, si las paga usted...).
Tres horas más tarde, o cuatro, volvemos a casa (eso sí, en ambulancia, que algún privilegio tenía que haber)...
No os preocupéis hermosas criaturas que nuestra escritora estará perfecta en que duerma unas horitas, así que feliz martes (yo me conformo con que no suceda nada más).
¡Besos!
- A mi amiga le ha dado un ataque epiléptico...
- Dígame edad, grupo sanguíneo, si existen los unicornios... (ironía modo on)
- ¡Está convulsionando! Es epiléptica reconocida, vengan.
- Pero dígame...
Y aquí es cuando ha intervenido el maravilloso psicólogo:
- Hola, mi número de colegiado es blablabla tenemos una emergencia.
Y ya está, venían, simplemente porque la palabra médica es sagrada, ¡jódete!
Llegamos y la meten corriendo a un box de esos, sin decirnos nada. De repnte, salen y aprovecho para entrar. Ojos cerrados, pero respira normal. Unas manchas rojas empiezan a aparecer por su cara y la noto arder sin previo aviso pero antes de poder decir nada...
- ¿Es alérgica a algo?
- Al primperam -el loquero está en todo-
Y entran corriendo a quitarle, obviamente, el primperam, porque claro es mejor pedir perdón que permiso. ¡Casi me la matan! Después de estabilizar la reacción alérgica convulsiona de nuevo y, por fin, le dan un antiepiléptico (venga, que si tardáis más se le pasa solo). Tras cabrearme por todo esto, por fin me dejan estar con ella. Creo que nos miran mal por ir con un psicólogo, que no sé qué tiene que ver pero no veas cómo me aburro. Por suerte, Andy no tiene nada mal, sólo un cuadro agravado de estrés... ¿Tratamiento? Vacaciones (claro, doctor, si las paga usted...).
Tres horas más tarde, o cuatro, volvemos a casa (eso sí, en ambulancia, que algún privilegio tenía que haber)...
No os preocupéis hermosas criaturas que nuestra escritora estará perfecta en que duerma unas horitas, así que feliz martes (yo me conformo con que no suceda nada más).
¡Besos!
lunes, 28 de noviembre de 2016
Caminos
Si todos los caminos llevan a Roma, ¿cómo se sale de Roma?
A veces pensamos demasiado y sentimos muy poco.
Mi abuelo siempre decía que si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida, hará lo imposible por estar en ella.
Aunque en cierto modo perdamos entre pantallas el valor de las miradas, olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos esta regalando lo único que no recuperará jamás, y es que la vida son momentos ¿sabes? Que ahora estoy aquí y ¿mañana? mañana no lo sé. Así que quiero decirte que si alguna vez quieres algo, quieres algo de verdad, ve a por ello sin mirar atrás, mirando al miedo de frente y a los ojos entregándolo todo y dando el alma, sacando al niño que llevas dentro; ese que cree en los imposibles y que daría la luna por tocar una estrella.
Así que no se que será de mi mañana, pero este sol siempre va a ser el mismo que el tuyo, y los amigos, son la familia que elegimos y yo te elijo a ti. Te elijo a ti por ser dueño de las arrugas que tendré en los labios de vieja; que apuesto fuerte por todos estos años a tu lado, por las noches en vela, las fiestas, las risas, los secretos y los amores del pasado, tus abrazos asi porque si.
Y es que en este tiempo me he dado cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas. Que tu has hecho infinito mi límite.
Asi que te doy las gracias por ser la unica persona capaz de hacerme llorar riendo, por aparecer en mi vida con esa sonrisa loca, con ese brillo en los ojos capaz de pelearse con un millon de tsunamis.
Asi que no, no sé donde estaremos dentro de 100 años, ni sé como se sale de Roma, no te puedo asegurar nada, pero te prometo que pase lo que pase, estés donde estés, voy a acordarme de ti toda la vida, por eso mi luna va a estar siempre contigo, porque tu me enseñaste a vivir cada dia como el primer dia del resto de mi vida y eso, eso no lo voy a olvidar nunca.
[Fragmento de otra web]
A veces pensamos demasiado y sentimos muy poco.
Mi abuelo siempre decía que si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida, hará lo imposible por estar en ella.
Aunque en cierto modo perdamos entre pantallas el valor de las miradas, olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos esta regalando lo único que no recuperará jamás, y es que la vida son momentos ¿sabes? Que ahora estoy aquí y ¿mañana? mañana no lo sé. Así que quiero decirte que si alguna vez quieres algo, quieres algo de verdad, ve a por ello sin mirar atrás, mirando al miedo de frente y a los ojos entregándolo todo y dando el alma, sacando al niño que llevas dentro; ese que cree en los imposibles y que daría la luna por tocar una estrella.
Así que no se que será de mi mañana, pero este sol siempre va a ser el mismo que el tuyo, y los amigos, son la familia que elegimos y yo te elijo a ti. Te elijo a ti por ser dueño de las arrugas que tendré en los labios de vieja; que apuesto fuerte por todos estos años a tu lado, por las noches en vela, las fiestas, las risas, los secretos y los amores del pasado, tus abrazos asi porque si.
Y es que en este tiempo me he dado cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas. Que tu has hecho infinito mi límite.
Asi que te doy las gracias por ser la unica persona capaz de hacerme llorar riendo, por aparecer en mi vida con esa sonrisa loca, con ese brillo en los ojos capaz de pelearse con un millon de tsunamis.
Asi que no, no sé donde estaremos dentro de 100 años, ni sé como se sale de Roma, no te puedo asegurar nada, pero te prometo que pase lo que pase, estés donde estés, voy a acordarme de ti toda la vida, por eso mi luna va a estar siempre contigo, porque tu me enseñaste a vivir cada dia como el primer dia del resto de mi vida y eso, eso no lo voy a olvidar nunca.
[Fragmento de otra web]
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